El advenimiento de este histriónico bufón de las finanzas al frente de la administración americana, es un símptoma de lo que está por venir, más que una realidad preocupante.
Mientras el mundo continua su danza enloquecida hacia la idiocia tecnológica mas absoluta, los intolerantes se acomodan en el poder para hipotecar nuestro futuro con su odio de rédito inmediato. Allanar el camino a determinadas creencias nunca ha sido una buen negocio a largo plazo.
Que se atrincheren tras su muro de ignorancia es una garantía sanitaria que deberíamos financiar para evitar que esta putrida epidemia nos alcance.
