Resurgen de sus cenizas los peores fantasmas del Imperio Britanico.
Se alimenta entre los indigenas la paranoia del aislamiento colonial, el terror a los tiempos de cambio, el enemigo feroz a las puertas del templo, la nueva esclavitud de los desfavorecidos, el darwinismo nacionalista que justifica la superioridad moral de unos sobre los otros.
Las trompetas del apocalipsis tocan a rebato y no hay un engaño mas eficaz que ondear la bandera de lo irracional en tiempos de crisis.
El problema de despertar a esta bestia de su letargo, es como vamos a controlarla una vez desatada. Europa ha fracasado en su intento de construir su unidad económica sobre un sembrado de cadaveres mal enterrados. Y ahora, una turba de zombies enloquecidos ocupan el poder para devolver al infierno lo que pertenece al diablo.
¡¡Que Dios nos ampare!!.

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